Un
aspecto importante relacionado con la alimentación infantil en las primeras
etapas es la adquisición de habilidades que le serán útiles para su propia
autonomía como beber de un vaso, comer con cuchara, con los dedos, manipular y roer
alimentos sólidos, estar en la mesa con el resto de la familia, etc. Además las
comidas son oportunidades para la comunicación por eso conviene:
- Sentarse junto al niño o niña al que se está alimentando.
- Ofrecer los alimentos de forma calmada y positiva.
- Permitir que experimenten con ellos, que utilice sus manos o intenten manipular los utensilios.
- Favorecer que el niño o niña pequeño se siente a la mesa como el resto de la familia.
- Estar atentos a sus señales de saciedad: escupe la comida, vuelve la cabeza, quiere jugar, se duerme…
Entre
el primer y el segundo año de vida se produce una etapa de transición entre la
alimentación “de bebé” y las comidas familiares normales por ello es
recomendable favorecer que los niños y niñas aprendan a:
Comer con los dedos. Desde que los bebés muestran interés por el alimento de los demás y por los restos o migas que quedan en la mesa están preparados para probar alimentos sólidos y progresivamente para roerlos y manipularlos. Conviene que exploren la comida con las manos y la boca como por ejemplo gajos de naranja, pan, galletas, trocitos de fruta blanda, pescado desmigado, queso, jamón cocido…
Comer con los dedos. Desde que los bebés muestran interés por el alimento de los demás y por los restos o migas que quedan en la mesa están preparados para probar alimentos sólidos y progresivamente para roerlos y manipularlos. Conviene que exploren la comida con las manos y la boca como por ejemplo gajos de naranja, pan, galletas, trocitos de fruta blanda, pescado desmigado, queso, jamón cocido…
En menores de tres años el atragantamiento es un riesgo. Es
más fácil que ocurra con alimentos en fragmentos pequeños, duros y o
resbaladizos tales como frutos secos (pipas, cacahuetes, almendras, avellanas,
o sus cáscaras), trozos de manzana, aceitunas.
Usar el tenedor y la
cuchara. Al
principio lo hacen torpemente, se les vuelca la cuchara y se ensucian. Algunos
trucos para iniciarlos en su manejo pueden ser practicar con alimentos espesos
como el yogur o el puré en un recipiente no muy lleno y utilizar un babero
grande o un delantal para evitar lavar toda la ropa. Al principio también es
útil darles un tenedor con el alimento ya ensartado y más adelante permitir que
lo usen ellos solos.
Beber en vaso o taza. Esto suelen haberlo aprendido
antes. Conviene que sea de plástico y de
tamaño adecuado a sus manos. Las asas no son necesarias. El biberón se debe
abandonar a lo largo de este año.
Probar nuevos alimentos. A lo largo de este segundo año de
vida se les pueden ofrecer todos los alimentos normales de la familia. Una
buena oportunidad es mientras la familia come alrededor de la mesa. Muchos
niños y niñas de esta edad muestran apetencia por alimentos de sabor fuerte
como el queso curado o el salmorejo… Si la iniciativa sale del niño o de la
niña es mucho más probable que le guste.
La participación del niño o niña en la mesa familiar es una
oportunidad para la interacción social y debe hacerse tan a menudo como sea
posible. Padres, madres, hijos e hijas deben comer juntos y procurar que ese
momento sea agradable para todos, a ser posible sin ver la televisión para
facilitar la comunicación familiar y evitando discusiones durante su
desarrollo.
Durante las comidas, es conveniente que algún adulto o
persona que cuida esté sentada junto al niño o niña y le ayude a mantener la
atención pero favoreciendo su autonomía.
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