miércoles, 25 de diciembre de 2013

PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN LA INFANCIA

La conducta de alimentación en los niños va cambiando de forma progresiva. Durante los primeros meses es básicamente pasivo, es decir, el bebé acepta o rechaza el alimento que se le ofrece sin que se produzca ningún contacto con dicho alimento. Posteriormente, va interesándose por la comida estableciendo contacto manual con ella y pasando a participar de forma activa en su alimentación. Cuando tienen un año y medio suelen pedir, reconocer y comer de forma autónoma algunos alimentos, consiguiendo la autonomía alrededor de los 3 años.

Las preferencias o rechazos que manifiestan los niños por algunos alimentos, sabores, texturas o formas de preparación suelen manifestarse muy pronto: por ejemplo, rechazar el biberón cuando le cambian la tetina. Pero es a partir de los 2 años cuando empiezan a rechazar de forma reiterada determinados alimentos, sabores, colores, texturas y formas de preparación. Estos rechazos van evolucionando con el paso de los años y suelen superarse entre los 7 y 12 años.

Negación y rechazo de los alimentos


El niño tiene sus preferencias y es normal que haya alimentos que le gusten mucho, otros poco y algunos nada. A veces el rechazo se corresponde con sabores o texturas, como el sabor de algunas verduras, y sustituirlos por otros no sería ningún problema siempre que no afecte a las necesidades nutricionales del niño. Pero en otros casos, estos rechazos se producen a una gran variedad de alimentos y no pueden ser eliminados ni sustituidos de su dieta, es cuando deberíamos actuar para conseguir una conducta alimentaria adecuada.
Muchos de los rechazos son aprendidos por modelado, es decir, si alguien de la familia no come nunca verduras y las sustituye por otro alimento, el niño puede aprender a pedir el mismo trato. En otros casos, el rechazo puede deberse a experiencias negativas con esos alimentos.

El rechazo a alimentos sólidos es uno de los más frecuentes, apareciendo normalmente cuando la madre pasa de triturar la comida a no triturarla. En estos casos el rechazo suele ser fruto de las costumbres establecidas por la madre que siempre le tritura la comida para que el niño coma más cantidad y más rapidamente. Es una cuestión de reforzamiento: en los primeros intentos de dar comida sólida al niño se producen momentos difíciles: el niño se atraganta, le cuesta masticar; la madre tarda más en darle de comer, tiene que aguantar las protestas del niño, le preocupa que coma menos y que pierda peso, etc. Por todo esto, la madre vuelve a dar el alimento triturado al niño y éste no sólo lo acepta sino que come rápidamente, sin problemas ni protestas, este comportamiento queda reforzado (para el niño y para la madre) y su mantenimiento también queda asegurado.

Importante también es, que cuando al niño se le obliga a que coma sin hambre aprende a que la actividad de comer es algo desagradable: llantos, riñas, castigos, amenazas..., lo que producirá reacciones de evitación ante la comida. Lo más frecuente es que el niño se niegue a comer en determinadas situaciones: si no ve la tele, si no le da la madre, etc. La conducta de comer queda reforzada por la atención que recibe de la madre o porque ha conseguido ver la televisión.

¿Qué podemos hacer?

Debemos dirigir nuestra intervención a conseguir que el niño acepte de forma paulatina los alimentos o formas de preparación que hasta ahora rechazaba.

Podemos diseñar un programa de reforzamiento diferencial: los padres reforzarán las aproximaciones graduales a la conducta deseada (comer el alimento) y extinguir con retirada de la atención (no haciendo caso al niño) la conducta de rechazo de los alimentos. Inmediatamente después de cada una de estas aproximaciones graduales a la conducta deseada los padres deberán premiar al niño con algún refuerzo previamente pactado o con refuerzo social (mimos, elogios, etc.).

Si el rechazo se produce por el saber de los alimentos, podemos mezclarlo con otros que sean del agrado del niño para así enmascarar su sabor. Pero esta estrategia sólo debe considerarse de manera transitoria, siendo necesario ir aumentando progresivamente la cantidad de alimento cuyo sabor era rechazado hasta que llegue a comerlo sin mezclarlo.




Ante la negativa a comer si no se dan ciertas circunstancias como no comer solo y que la madre tenga que darle el alimento, debemos valorar si el niño tiene las habilidades necesarias para comer solo, y por tanto la negativa es una búsqueda de atención materna, o si la dificultad que le supone comer él solo es debido a un inadecuado aprendizaje de los hábitos de autonomía.

Si el niño sí tiene las habilidades necesarias para comer solo y su negativa se debe a la interrupción de las actividades que le gustan (ver la tele, jugar) por culpa de la comida, se debe reorganizar la contingencia comida-juego, utilizando una actividad reforzante como premio, sólo cuando el niño haya comido él solo una cantidad determinada de alimento. Mejor comenzar la intervención en una comida en la que sea fácil esta reorganización, por ejemplo en la merienda que puede darse al niño cuando llegue de la guardería o escuela y permitirle jugar sólo después de comer. Cualquier intento de comer solo y sin jugar ni ver la tele debe ser reforzado verbalmente, mientras que se le recuerda que cuando acabe de comer podrá jugar a lo que tanto le gusta. Por el contrario, cualquier negativa debe ser acompañada de retirada de la atención. Posteriormente, debemos extender este aprendizaje a otras comidas más conflictivas. Es muy conveniente e importante que paulatinamente se vaya incrementando el tiempo de demora entre la finalización de la comida y el acceso al juego, para así ir acomodándose a las distintas situaciones de la vida real.

Si lo que rechaza el niño es comer alimentos sólidos, es conveniente empezar la intervención con la comida que puedan dedicar más tiempo y seleccionar algunos alimentos que más le guste al niño para ofrecerle pequeñas cantidades sin triturar. Se debe reforzar al niño efusivamente e inmediatamente después de cualquier intento por comer el alimento sólido. Ante cualquier negativa por comer debe retirarse la atención. Pasado un tiempo prudencial se le retira la comida que quede en el plato y no se le vuelve a dar nada hasta la comida siguiente. Progresivamente tenemos que ir introduciendo los alimentos que le gustan menos y hacer extensivo el procedimiento a todas las comidas.

Tiempo que tardan en comer


La edad del niño, el hambre que tenga, lo apetitosa que le resulte la comida, la cantidad de comida, la habilidad para manejar los cubiertos, etc., son variables de las que depende el tiempo que tarda en comer el niño. Algunos autores consideran una duración adecuada una media entre 30 y 40 minutos para una comida de dos platos. Lo primero que debemos valorar es que si el tiempo que tarda el niño en comer es realmente un problema para él o realmente lo es para los padres que no disponen de mucho tiempo para la comida.

Si un niño come demasiado lento puede ser porque la comida realmente no le guste (como suele pasar con las verduras) o porque le es complicado tragar (como pasa con la carne, que el niño mastica y mastica hasta que la carne se convierte en una bola seca difícil de tragar). En estos casos si le obligamos a tragárselo pueden producirse arcadas y vómitos, lo que dará lugar a sacarse la bola de la boca y tirarla. Esta conducta se mantiene por las consecuencias: tragar por ejemplo la carne resulta aversivo para el niño y al forzarle a tragar se produce otra situación aversiva para el niño y para la madre, las náuseas y/o el vómito, posteriormente permitiendo que el niño tire la bola estamos reforzando negativamente su conducta.

La lentitud al comer puede ser también una forma de reclamar la atención de los padres, y suele quedar reforzada positivamente al conseguir que la madre acabe dando la comida al niño. Para la madre el hecho de acabar dando de comer al niño queda reforzado negativamente al poner fin a su problema de tener que escuchar los llantos del niño o protestas por no querer comer, pero a largo plazo está contribuyendo a perpeturar este comportamiento.




¿Qué podemos hacer? 

La intervención en los casos en que los niños tarden demasiado en comer debe comenzar por eliminar las actividades que entretienen al niño mientras come.  Estas son las pautas generales para reducir la duración de las comidas:

1.  No dar al niño ningún alimento entre comidas.


2.  Procurar que no coma nada antes de empezar a comer.


3.  Deben preverse posibles peticiones o comportamientos que puedan interrumpir las comidas (lavarse las manos, ir al baño, pedir agua, etc.), procurando que los lleve a cabo antes de sentarse en la mesa.


4.  Utilizar algunas medidas de control estimular, fundamentalmente, eliminar o quitar la mesa o de su alcance todos lo objetos que puedan distraer al niño.


5.  No responder a los comentarios de demanda de atención y/o comportamientos inadecuados (parar de comer, jugar con los cubiertos, etc.) que puedan tener lugar durante la comida.


6.  Si aún llevando a cabo los pasos anteriores es necesario reducir más el tiempo, puede hacerse lo siguiente:


      6.1.  Durante la comida situar un reloj con alarma delante del niño.


    6.2.  Empezar con un límite de tiempo ligeramente inferior al que normalmente requiere para comer o el menor que haya empleado en una comida similar.


     6.3.  Informar al niño de que tendrá un determinado periodo de tiempo para comer, y que cuando ese tiempo se acabe sonará el reloj.


     6.4.  Si se lo ha comido todo se le premiará con uno de los reforzadores que previamente se hayan acordado.


     6.5.  Si cuando suena el reloj no ha terminado, se le retirará el plato de la mesa y no se le dará el premio.


     6.6.  Durante el plazo establecido puede irse informando al niño, señalando el reloj, de cómo lo está haciendo. No deben hacerse otro tipo de comentarios durante las comidas.


     6.7.  Las reducciones de tiempo deben ser muy graduales.


7.   Si ha comido dentro del límite, se le dará el reforzador pactado. Si no es así se le retira el plato sin hacer ningún comentario. En este caso, no podrá obtener el reforzador pactado por ningún otra vía.



http://tusdudaspsicologia.blogspot.com.es/2012/04/problemas-de-alimentacion-en-la.html

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