La merienda es el aporte nutritivo que necesita un niño durante un intervalo de tiempo, que transcurre entre la comida del mediodía y la cena, y que puede resultar demasiado amplio.
Las ventajas de merendar para los niños

Tomar algo a media tarde supone una ventaja nutricional, ya que el aparato digestivo de los niños todavía está en pleno periodo de maduración y desarrollo, su organismo no está suficientemente preparado para estar muchas horas sin comer. La merienda supone un paréntesis y una recarga de energía muy útil y necesaria para continuar la jornada o para emprender una serie de actividades que requieren un esfuerzo psíquico y/o físico como es el caso de las actividades extraescolares realizadas por niños. Por otra parte, una merienda adecuada ayuda a controlar el sobrepeso, ya que siempre es un recurso eficaz para calmar el apetito y no llegar a la cena con demasiada hambre.
Reglas para una buena merienda infantil
1. Moderación. Las cantidades a ingerir no deben ser excesivas para evitar el exceso de calorías o anular el hambre para la cena. Se debe cuidar tanto el tipo de alimentos como la ración de los mismos.
2. Digestión. Evita que la merienda interfiera en el proceso de digestión de la comida del mediodía. Debe estar lo suficientemente alejada de la misma y no tomarse demasiado tarde para impedir que niño no tenga hambre a la hora de la cena.
¿Qué meriendan los niños?
1. Cereales. El pan, las galletas y los cereales en copos ofrecen al niño la energía necesaria para el buen funcionamiento de sus músculos y de su cerebro.
2. Productos lácteos. Un vaso de leche (con o sin chocolate en polvo), un yogur natural o de frutas, o un trozo de queso son alimentos ricos en calcio y en proteínas necesarios para su crecimiento.
3. Fruta. Una pieza de fruta o un zumo natural de frutas contiene fibra y la cantidad de vitamina C necesaria para reponer su sistema inmunológico, y el agua que necesita para calmar la sed.
Opciones poco saludables para merendar
La merienda debe ser equilibrada y balanceada con el resto de las comidas. Evita:
- Ofrecer al niño un paquete de galletas para calmar el hambre.
- Permitir que el niño llene su tripa con patatas fritas, cacahuetes, dulces, etc.
- Pensar que con un bollo (sobaos, donuts, etc) el niño estará alimentado.
- Sustituir los zumos de frutas (porque al niño no le gusta) por bebidas gaseosas.
- Permitir que el niño meriende viendo la televisión o delante del ordenador. Eso le distraerá y creará un mal habito de cara al futuro.
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